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Comentario a Testimonios sobre hacerse del Opus Dei y dejar la vocación
Estimado Antonio:
Mas alla de que no este de acuerdo con tu modo de interpretar lo que se dice en esa Web "de cuyo nombre" prefieres no acordarte, quisiera poner a prueba tu memoria: serias capaz de decir aqui a cuantas personas conoces TU directamente que hayan sido, y ya no son mas, miembros del Opus Dei, sea su abandono debido a cualquiera de las causas posibles: voluntad propia, voluntad de de los directores, enfermedad mental del interesado, deficiencia moral del abandonante?
Te atreves a confrontarte a ti mismo recopilando esta estadistica?
Meor aun seria si pudieras ser capaz de determinar si los abandonantes lo hicieron antes o despues de la admision, oblacion y fidelidad respectiva.
Sinceramente no espero ninguna respuesta concreta y especifica (numericamente especifica quiero decir) asi que me contento con aportar que en mi pais, notablemente mas pequenio que el tuyo, han abandonado, de lo que yo tengo noticia directa, mas de cincuenta numerarios, la mayoria con la oblacion y fidelidad hecha, varios que estuvieron en la comision regional (incluso uno que fue durante muchos anios secerdote secretario), incluso mas de un inscrito.
Por ultimo me alegra, leyendo tus comentarios despues de varios anios de no hacerlo, que hayas modificado (no se si te moleste que diga que "has modificado la AOP del Opus Dei") tu modo de enfrentar comentarios sobre ex miembros. De la postura que mantenias hace unos pocos anios diciendo que eran pocos los que abandonaban y que de esos pocos eran aun menos los resentidos, veo que has evolucionado a una mucho mas saludable postura de no negar el desangre y de atribuir, de manera aparentemente respetuosa, dicho desangre a la conciencia y situacion personal de cada uno de los abandonantes.
Ojalo te animes a publicar este comentario, aunque sinceramente me es suficiente con que lo hayas leido.
Un abrazo
Xavier
Andresxavier,
No soy del Opus Dei, lo conozco desde casi siempre, rebaso con creces el medio siglo, y por razones que no viene al caso, aunque con dos carreras, también desde la cocina.
Me sorprenden varias cosas de lo que cuentas:
La primera es la falta de pudor. Si de veras alguien de la familia o asimilado te hace una faena, uno si es delicado no lo pone en internet ni publica un libro. Tengo una íntima amiga que me contaba hace poco sus problemas familiares, como un hombro en quien llorar, pero sería una falta de pudor y ¡prudencia! que ella o yo fuéramos contando problemas de los que ocurren de puertas adentro y de tejas abajo. Y menos de una familia adquirida como es tu caso.
Sobre el dinero
Cuando uno da ya sabe a qué atenerse. Y estoy hablando de dar, no de prestar. Para prestar están los bancos. Hace tiempo que aprendí que en cualquier circunstancia el considerar algo dado con derecho a reintegro es un gran error. No me veo tratando de recuperar limosnas, grandes o pequeñas, regalos, servicios que en su día fueron entregados así: sin elástico, sin cuerda par recuperarlo, sin intención de sacar réditos. ¿A alguien se le ocurre tratar de recuperar la limosna que dio al pobre a la salida de al parroquia y pedir cuentas de ella?Y no hablo ni de familia ni del Opus Dei, hablo de relaciones y necesidades normales. Yo también he recibido y quizá no haya sabido corresponder, igualaré al balanza por otro lado.
Sobre la perseverancia
Me consta que hay gente nonagenaria que muere en el Opus Dei. Por otra parte conocí un matrimonio octogenario, que después de 50 años, decidió divorciarse y si vivían por separado (distinta comida, distintas atenciones, etc), pero bajo el mismo techo fue por no tener recursos para dos viviendas. Y eso casi de la noche a la mañana. Y habían sido uña y carne cuando los conocí unos pocos años antes. Misterios de las relaciones humanas.
Me sorprende, en el Opus dei, la defección de tantas personas después de muchos años, personas con la cabeza bien amueblada... también lo veo en los matrimonios.
Veo también el enorme sacrificio que se hace con la entrega incondicional de los bienes y de la propia persona. En un ejercicio de empatía pienso: son tentaciones de que con la laboriosidad, formación y otros etcéteras pueden obtener éxitos más brillantes, simpatías e ingresos en otra partes, con más éxito social, con un marido o una mujer al lado que le ría las gracias y le contemple*. Y si esas tentaciones se dejan encharcadas, sin hablarlas con quien puede ayudar, se llega a la edad típica donde uno se plantea “lo que con esos talentos y dineros pudo haber sido y no fue” lo comprendo. No entiendo, sin embargo, que se echen las culpas a los demás. ¿20, 30 años engañando a un inteligente? mmm
* Si me ha resultado curioso en una persona a quien aprecio mucho: Salió en lo que se considera la plenitud de la edad, se casó y el matrimonio le duró menos que un pirulí a la salida de un parvulario... quizá no se planteó que la entrega es exigente en cualquier estado, pero de eso no le he leído nada ni reprocha a la doña ni se reprocha a sí mismo ni se plantea qué pasa con la criaturica en común: le debe de parecer la mar de justo y bueno.
Son cosas que me planteo ante la defecciones, porque nadie está libre hasta el último suspiro de fallar en el cometido que tiene en la vida
Saludos |